«Rory no nos deja pasar.»
Un equipo reclama que el tutor les pide explicar antes de seguir, y esa exigencia la escribiste tú cuando dijiste con qué se avanza. Déjalo sostenerla, y pregúntale al equipo qué es lo que Rory les está pidiendo, o sugiéreles que pidan más orientación a Rory.
«Que Rory nos haga el cartel.»
El tutor se va a negar, porque el reparto del trabajo quedó escrito dentro del tutor y el cartel es de los estudiantes. Pregúntales qué han decidido incluir.
Se cerró el chat a media clase
Abren una conversación nueva y pegan otra vez el mismo texto. Como lo que llevan avanzado está en el cuaderno, retoman desde ahí en un minuto. Le pueden subir la foto como evidencia y punto de partida si la IA usada lo permite.
La hora de calificar
Calificas el cuaderno y lo que te respondieron cuando pasaste por los equipos preguntando. Las conversaciones se quedan en los teléfonos de ellos, así que tu evidencia es esa, o la que decidas. Martín y Mati producen Rorys para trabajar en el cuaderno por defecto, pero puedes configurar el producto que prefieras.
«Rory, ayúdame con la tarea de inglés.»
El tutor se queda en el trabajo que le diste, porque termina cuando termina esa actividad. Si hace falta uno para otra materia, lo construyes en los minutos que ya viste en la lección 3.
La semana de los cuatro tutores
En la sala de maestros descubres que tus estudiantes pasaron la semana con tutores en cuatro asignaturas distintas. Entonces es momento de pensar.
- ¿Pierde efectividad el uso de tutores si todos lo usamos todos los días?
- ¿Cuándo es apropiado?
- ¿Con qué criterio se decide?
Revisemos las escenas
En las cinco primeras el tutor sostiene el límite que tú mismo le pusiste, y lo que se mueve es tu reacción. Preguntas donde antes habrías resuelto. Reabres la conversación que ya existía, y calificas el cuaderno mientras el chat sigue su curso. Todo eso se apoya en el diseño que hiciste antes de entrar al aula, y por eso le puedes dejar el trabajo al tutor con tranquilidad. Funciona porque tú delimitaste su función. Si no te queda claro cómo hacerlo, usa Martín, él ya tiene criterios para el diseño de las clases.
La sexta queda abierta a propósito. Esas tres preguntas se responden en tu escuela y con tus colegas, y la respuesta no va a ser la misma en todos los centros.
Registro de la lección
Tu respuesta se guarda en tu itinerario y sirve para mejorar las lecciones. No te preocupes por las palabras que uses, lo importante son las ideas. El botón se abre cuando escribas una o dos frases.